Orígenes
Las crónicas españolas más antiguas hacen referencia a las poblaciones de esta región como habitantes que hablaban lenguas Puruhaes y Panzaleos, el nombre ancestral del Valle era Ipo (en lengua Puruha). La población del valle no era estable y también existían grupos quichuas.El cronista Isaías Toro Ruiz, relata que, en 1585, el encomendero Pedro Fernández de Espinoza cede en propiedad al presbítero Álvaro Guerrero Zalamea, el cacicazgo de Ipo. Este religioso toma posesión de las tierras del valle y las denomina Estancia (hacienda) de Nuestra Señora de Monserratte. Simultáneamente otro encomendero Alonso Guerrero se posesiona de una zona que denomina Hacienda de San José de Juivi. Estas personas se asociaron también para instalar una fábrica para la preparación de añil. Se presume que también fueron los iniciadores del culto a la Virgen María en estos lugares.
En 1694, estas tierras estaban tituladas al General español Antonio Palomino Flores (propietario de las Haciendas San José de Juivi y de San Vicente, de las cuales se componía el Baños de ese entonces) pacta con los representantes del clero y se compromete en dar cada año la suma de 3.000 pesos para la capellanía y para el sustento de un sacerdote.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, hubo muchos conflictos políticos y guerras civiles a nivel nacional, Baños se convirtió en un oasis de neutralidad y refugio tanto para conservadores como para liberales, entre ellos, Juan Montalvo (Hacienda de Puntzán). Muchos inmigrantes colombianos toman posesión de tierras y haciendas en el sector con la aprobación del presidente García Moreno, entre otros las familias Romo, Erazo, González, Fierro y Argoti.
Haciendas notables en los alrededores de la villa eran: Ulba, Ulbilla, Valencia, Vizcaya, Agoyán, Puntzán, San Vicente, Illuchi, Juivi. La población de Baños se dividía a comienzos de siglo entre hacendados y obreros rurales.
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